Dos hombres (parte 1)

Septiembre 2016, New York Fashion Week. Un día y dos desfiles. Un cantante devenido tambien en diseñador (Yeezy para Adidas) amparado por Anna Wintour. El otro, un diseñador con pedgree que comunica con moda y otras artes. Sobre Kanye West y Tom Ford.

West hace marketing del escándalo. Ford hace marketing de la moda, y del sexo un lifestyle. La primera fila de KW es una corona de papel dorado representada por el clan Kardashian. La primera fila de TF es de talentos. En Yeezy4 presentó reversiones conocidas de otros diseñadores. Tom Ford no se afana de nadie, es su propia marca y su propia fuente de recursos. West presentó una colección que resulta del scouting de prendas conocidas de otros diseñadores, y las ofrece casi sin tamizar. Ford tiró la carne al asador con su propio estilo, que remoza sin necesidad de bisturí, botox y otras yerbas, lo hace desde su conocimiento de moda, historia, arte y estilo. En Yeezy4 las piezas pequeñas y al cuerpo son para las Kardashians y las amplias para el resto que prefieren vestir Adidas por West y no Puma por Rihanna. Tom Ford vuelve a demostrar que no necesita un pecho descubierto o una minifalda escandalosa para calentar la tribuna: un escote en v apenas pronunciado, aberturas laterales y espaldas desnudas son suficientes para que, en conjunto con materiales ricos, sofisticados, pecaminosos y también obsenos (en un significado bien apreciado) exciten hasta el paroxismo.

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